domingo, 6 de enero de 2019

El calendario de 2019

Portada del calendario de 2019. Programa "Ese soy yo".

Página de enero del calendario de 2019.
      Los finales de año nos tienen siempre atareados de más. A los quehaceres propios de la finalización del trimestre se nos añade el trabajo de terminar de maquetar e imprimir el nuevo calendario que editamos para auto-financiarnos. Este es ya el sexto de nuestros calendarios, lo que refleja la solidez de la trayectoria de nuestros programas intergeneracionales y marca una historia que comienza, ella misma, a tener su edad. En estos primeros días de enero de 2019, hemos destapado la portada y colocado la página de este mes sobre el gancho que va a orientar nuestros días a lo largo de este año. En cada uno de sus meses, las fotografías corales de nuestros alumnos, participantes en los distintos programas que llevamos a cabo, de los mayores del centro residencial ServiMayor, de los niños del centro de educación infantil "La Casita" y de nuestras alumnas sénior del Aula Intergeneracional, nos van a acompañar, cómplices de nuestro discurrir diario por los números de sus páginas.  Son, sin duda, un aliciente constante, una motivación, un empuje que nos ayuda a afrontar nuestras tareas, a ser tenaces en los proyectos y a sobrellevar el día a día de nuestras vidas.
Calendario del Pi "Encuentros en la Tercera
Fase", en el primer año del programa: 2014.

      Los primeros calendarios que editamos tenían una sola fotografía por cada mes y los retratos eran menos grupales. Reflejaban los inicios, cuando el programa era mucho más limitado en actuaciones y el número de alumnos y de mayores era bastante menor. Pero desde entonces, no solo hemos tenido que duplicar el número de imágenes, sino que estas, además, han ido incluyendo, año tras año, a más partícipes retratados. Han ido perdiendo protagonismo los números y han ido ganando presencia las personas. Guardo los calendarios de los cinco años anteriores como piezas de una colección valiosa. El pasar por sus páginas me evoca experiencias y recuerdos asociados a cada uno de los chicos y mayores que habitan, imperecederos, esos años ya pasados. Y a la nostalgia del tiempo transcurrido se añade la inevitable tristeza que provoca el constatar las pérdidas de aquellos que ya no están con nosotros. Resulta inevitable el que nuestros calendarios tengan, en cuanto a los mayores respecta, un algo de obituario. Pero no al uso de la triste presentación de esas lúgubres esquelas que, afortunadamente, van perdiendo espacio y presencia en los diarios, sino de emotivo recordatorio del tiempo vivido y de su huella y legado que nos han dejado.
Proyecto "Tablas para la vida"
Calendario de 2015.

      Los calendarios tienen, no obstante, mucho más de futuro que de pasado. De hecho, disponen de una naturaleza casi orgánica. Los meses caducan justo al terminar su último día y sus hojas deben arrancarse para que el siguiente mes pueda renacer cuando el anterior le da el paso. Y de nuevo aparecen los números inmaculados, un montón de días por estrenar que se nos muestran llenos de expectativas y posibilidades. Junto a las tareas pendientes, esas que arrastramos de mes a mes, enseguida se añaden iniciativas y proyectos, nuevas ilusiones a las que vamos poniendo fechas y situando en un lugar de nuestros días venideros. Ahora que tenemos todas sus páginas a estrenar, con sus números sin tachar, salvando esta primera semana que es como de regalo, es momento de colocar sobre el 2019 los buenos propósitos que hemos de ir cumpliendo. Porque aunque uno echa la vista atrás, mira el tiempo recorrido y se regocija por los logros alcanzados, esos mismos años que han pasado te exigen un más allá que todavía no ha llegado. Es lo que tiene la ambición, el trazar un horizonte que uno dibuja lejos de donde se encuentra, uniendo todos esos puntos a los que se se atreve a aspirar y que, aunque vislumbrados e incluso iniciados, se hallan todavía a bastante distancia. De ahí la importancia de imponerse un calendario, el marcarse fechas y contraer compromisos con uno mismo, con otros si es posible y, sobre todo, con el tiempo. Y evitar que con el deshojar de los meses caigan también al suelo esos proyectos con los que pretendemos cumplir nuestras metas e ir transformando, día a día, la realidad que nos sirve de escenario.
Proyecto "Compañeros de viaje"
Calendario de 2016.

      Como estamos justo en el momento de los buenos deseos, en el tiempo de los compromisos y los proyectos, me animo a mí mismo y a los demás a que los llevemos a término. Como por este camino no vamos solos y disponemos de compañeros de viaje, conviene que esta ruta sea antes una romería jubilosa que´una peregrinación de redención y penitencia. Aunque nos encontraremos en su transcurso dificultades, obstáculos y resistencias, no nos hacen falta ni templarios, ni hospitalarios ni bendiciones papales para una cruzada. Sí necesitamos de unir nuestros esfuerzos y el disponer de una red de aliento y apoyo, que nos ayude en la travesía a seguir el camino trazado por unos y los logros conseguidos por otros. Tenemos en Extremadura la suerte de contar con una base institucional que nos ampara, de la que esperamos valentía para asumir, al menos, parte de nuestros frentes. La Comisión de Programas Intergeneracionales constituye su vanguardia, pero precisamos pisar más por los caminos ya trazados y abrir nuevas veredas. Se hace necesario un compromiso por parte de la Junta para incluir la perspectiva intergeneracional, de manera transversal, en todos los ámbitos de la administración autonómica. Y nos hace falta su convencimiento de que es una de las mejores formas de plantear vías y encontrar soluciones para afrontar el reto demográfico.
Proyecto "Emocionarte"
Calendario de 2017.

      Ojalá nuestra experiencia en este terreno sirva de hoja de ruta para que otras comunidades consigan dar este paso y logremos, en un medio plazo, dar forma a un mapa que englobe a todas las regiones. Para esto precisamos conformar una plataforma, una red, un algo que nos aglutine, nos emocione y nos sirva de oriente, que nos ayude con el equipaje, con los rumbos y todas las cosas que se precisan para este viaje. Es este el camino a seguir, para conseguir que a nivel estatal, tan sensible a los virajes que marca la política, atienda a un movimiento que se está produciendo de abajo a arriba, al que se tenga que sumar y no pueda ni esquivar ni hacerle frente. Será entonces el momento de consolidar la apuesta intergeneracional, a través del IMSERSO y también del Comisionado del Gobierno frente al Reto Demográfico. Nos hace falta pues, además de un grupo formal, un ente, a ese alguien que sea nuestra referencia, nos personifique y que nos represente. 
Proyecto "Días contados"
Calendario de 2018

      Pero como este mundo es precisamente eso, global, además de las autonomías y del estado hace falta viajar más allá y conectarnos con otras experiencias y movimientos fuera de nuestras fronteras. Sabemos dónde mirar y a dónde dirigir nuestros pasos, para adaptar modelos a nuestra realidad y replicar, a nuestros modos y maneras, los centros y comunidades intergeneracionales que han ido construyendo en otros países. Ya tenemos por estas sendas avanzando a un equipo que es motor y punto de encuentro, el Proyecto ISCI, liderado por Mariano Sánchez desde la Universidad de Granada y Juan Sáez desde la Universidad de Murcia. Y también los socios internacionales que constituyen la punta de lanza en el ámbito intergeneracional, con Catherine y Peter Whitehouse, cabezas de The Intergenerational School, en Cleveland (Ohío, Estados Unidos) y Mattew S. Kaplan, líder del Internegenerational Program del Penn State College of Agricultural Sciences (Pensilvania, Estados Unidos). Y junto a ellos otros líderes mundiales en este campo de estudio y, sobre todo, de la acción, que incluye a entidades sociales y académicas de Escocia, Irlanda del Norte, Reino Unido y Suecia, con los que se está construyendo una comunidad que, con el tiempo, irá fructificando en alianzas y partenariados. Tendiendo puentes podremos ir avanzando, haciendo que este viaje no se convierta en una ardua y estéril travesía en el desierto.

      El año ya está en marcha y tenemos los días contados, en el sentido literal de estas palabras. Es momento de colocar en la pared el nuevo calendario y de pasar la vista por los meses que nos ofrece, con sus semanas y sus días esperándonos. En la cocina de mi casa ya están los chicos y mayores de enero mirándome, expectantes. Yo también les miro. Quién puede resistirse a invitación semejante.

sábado, 29 de diciembre de 2018

I Seminario de Educación Intergeneracional en Centros Escolares.

Encuentro de especialistas, investigadores, coordinadores y técnicos en programas intergeneracionales. Granada, 22-23 de noviembre de 2018.

Los asistentes al seminario en las instalaciones de la Fundación Euro-Árabe de Altos Estudios.
      Programado y promovido por investigadores y miembros del grupo ISCI (Inergenerational School - Colegios Intergeneracionales), bajo la coordinación de Mariano Sánchez, referencia internacional de los programas internacionales, profesor de la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Granada, ha tenido lugar en la Fundación Euroárabe de Altos Estudios el seminario internacional sobre educación intergeneracional en centros escolares.
      El principal objetivo del seminario era el poner en contacto a personas e instituciones que, a nivel internacional, están trabajando con experiencias innovadoras en el ámbito de la educación y los programas intergeneracionales. Crear un escenario de interacción en el que pudieran conocerse y, sobre todo, contactar para poder desarrollar a corto y medio plazo experiencias y proyectos conjuntos. En este primer seminario estaban invitados los siguientes especialistas:


      El seminario contó con la solidez y la maestría de un grupo de investigación que lleva más de una década trabajando en el ámbito intergeneracional, dirigido por Juan Sáez, de la Universidad de Murcia, y el propio Mariano Sánchez, de la Universidad de Granada. Su trabajo en este campo es más que destacable, convirtiéndose en la máxima referencia a nivel nacional y también en los contextos europeo e internacional. Su colaboración con otros organismos e instituciones pioneras en la educación intergeneracional, como la red de Intergenerational Schools de Cleveland, dirigida por Catherine y Peter Whitehouse (Catherine no pudo asistir al seminario), sitúan al equipo de investigación que dirigen en una de las referencias más señaladas del panorama científico y universitario mundial. Recientemente, Mariano Sánchez ha pasado a ocupar la primera Cátedra de Estudios Intergeneracionales existente en España, ubicada en la Universidad de Granada y patrocinada por Macrosad.
      El seminario cumplió con sobrado éxito su objetivo, en cuanto ha supuesto la formación del primer escalón de una plataforma internacional de centros y organismos internacionales dedicados a la educación intergeneracional. Una red de personas involucradas y comprometidas en estos programas educativos interetarios que han intercambiado sus experiencias, fundamentos y planteamientos. Una fructífera interacción que irá dando sus frutos en programas y acuerdos de colaboración y asociación a corto y medio plazo, de los que os iremos dando cuenta, seguro, en próximas entradas.

martes, 18 de diciembre de 2018

IES Jaranda: "Escuela Changemaker" 2018.

Vídeo presentación producido por Ashoka.

Como producto del proceso evaluador llevado a cabo por Ashoka. grabado por el equipo humano del área de educación, ha resultado este vídeo, que recoge en entrevistas los principales elementos que definen el proyecto educativo de este Instituto y que lo distinguen como centro "changemaker".


domingo, 9 de diciembre de 2018

¡Changemaker!

La organización internacional Ashoka nos reconoce e incluye dentro de su red de centros educativos "changemakers". 

Recibiendo el reconocimiento junto a Paula, alumna del IES Jaranda.
El pasado 13 de noviembre tuvo lugar en Madrid, en el Teatro Español, en la calle Príncipe de Madrid, la presentación de los nuevos emprendedores sociales y centros educativos "Changemakers" que, a lo largo de 2018, han sido reconocidos por Ashoka. En nuestro caso, ha sido el resultado de un intenso proceso evaluador que se ha desarrollado a lo largo de un año, a través del cual los miembros de esta organización han conocido de primera mano los proyectos educativos que se desarrollan en el IES Jaranda. El aprendizaje por proyectos, el aprendizaje-servicio y los programas intergeneracionales que llevamos a cabo y que conforman la identidad de nuestro Centro han sido los avales que han conducido a nuestro reconocimiento por Ashoka. El formar parte de esta prestigiosa red nos permite participar en un nuevo escenario de acción e interacción que amplía nuestros horizontes y, sobre todo, nos hace sentirnos acompañados en nuestras aventuras en favor de la transformación social con la que estamos comprometidos.


Este es el texto de Paula Chato, alumna de 2º de ESO y protagonista de las experiencias educativas que llevamos a cabo en el Instituto, con el que se abrió este acto de reconocimiento, ante un auditorio de cerca de 600 personas:

En mi instituto, no tenemos libros de texto ni que aprender la lección de memoria. En el aula, los pupitres no miran a la pizarra, están todos juntos, no debemos callar, sino hablar. Un ordenador es nuestro instrumento imprescindible y tenemos que colaborar entre nosotros y ayudarnos.

Pero lo cierto es que tenemos muchas otras aulas a nuestra disposición, como el aula abierta, un espacio grande en el que nos reunimos a trabajar sin tener en cuenta ya los grupos o las clases. Podemos elegir. Por ejemplo, ¿Qué os parece un pueblo abandonado, como aula? Pues a nosotros nos encantó. Vivimos esta experiencia con los alumnos de otros institutos de Extremadura que comparten nuestra metodología, los que formamos el CREA, y un grupo de personas mayores trabajando juntos para devolver la vida a un pueblo abandonado, Granadilla. Estuvimos tres días trabajando intensamente restaurando los hornos abandonados, pintando los comedores, haciendo pan, aprendiendo de agricultura y de ganadería y viendo cómo todo aquello volvía a la vida, era nuestro pueblo. Por la tarde compartíamos experiencias con los mayores, nos cuidábamos unos a otros y aprendíamos muchísimo de ellos sobre la vida y las tradiciones de nuestra propia tierra. 

Otras veces nuestra aula es la residencia de mayores, en la que mayor parte de ellos se encuentran dependientes, muchos con deterioro cognitivo, que necesitan de nuestros cuidados. Vamos a hacer actividades con ellos y con los niños pequeños de un centro de educación infantil. Los alumnos de cocina hacen con ellos un taller terapéutico, elaborando recetas que luego se comen (cocinar hace bien al alma, ¿lo sabíais?) Y además vamos a tocar ahí con nuestra banda, en la que soy batería, las canciones que ensayamos en los recreos con el profesor de música, que es nuestro manager. En la residencia, en los campamentos de verano que allí hacemos al terminar el curso, estoy aprendiendo a ser cuidadora, acompañando a los profesionales en su trabajo diario. Presto mucha atención a todo y ya sé bastante de cómo cuidar a los que no pueden valerse por sí mismos, a colocarles el oxígeno, a darles de comer y estoy pendiente de ellos todo el tiempo para prestarles ayuda y acompañarles. La mayoría sufre sobre todo soledad y les alegra mucho el que estés con ellos.



Pero quizás el aula más revolucionaria es la que formamos con las personas mayores del pueblo, vienen al centro tres veces por semana a aprender con nosotros. Ellas trabajan en el Instituto cosas que en su día no pudieron aprender. Nosotros hablamos en inglés, pero ellas saben latín. Y sobre todo son expertas de las materias más importantes, esas con las que uno aprende a vivir, Nos dicen que la vida no es siempre un camino de rosas, y nos cuentan las difíciles experiencias a las que se han enfrentado y eso es muy bueno conocerlo. Ahora estamos trabajando con ellas en una campaña de publicidad sobre víctimas y culpables de la crisis actual. Un proyecto que desarrollamos con los profesores de lengua, inglés, música e historia, para que la gente tome conciencia de lo qué está ocurriendo y tratemos de ayudar a los que lo están pasando mal. Esas dos horas semanales son muy importantes para nosotros y para ellas, aprendemos a comunicarnos y a trabajar juntos. Somos unos compañeros más. Y sin darnos cuenta crecemos en empatía, en responsabilidad, en compromiso, en solidaridad y en autonomía. Estas experiencias son las que más me han ayudado a cambiar yo misma y a transformar el mundo en el que vivo.

En mi instituto, el aula es el pueblo, el libro de texto son los demás, Y no hace falta memorizar la lección, porque todo lo que hacemos resulta inolvidable. Venid a vernos y conoceréis a los ciudadanos del hoy, a la nueva “cuidadanía”, a los que aprenden a ayudarse y a cuidar de los que lo necesitan. Muchas gracias.






jueves, 1 de noviembre de 2018

Aprendizaje a lo largo de toda la vida:

un derecho de cuarta generación para los mayores.


A la derecha, Florentino Blázquez, director de la UMEX;
a la izquierda, Ignacio Chato.
      El pasado 20 de octubre me invitaron a presentar una breve ponencia en el IV Congreso anual de Maduralia, que se ha celebrado en Don Benito (Badajoz). En su última mesa -"Formación a lo largo de la vida"- interveníamos Florentino Blázquez, director de la Universidad de Mayores de Extremadura (UMEX), y yo, al objeto de plantear experiencias, objetivos y proyectos en relación a una cuestión que, afortunadamente, va ganando espacio en el ámbito de las personas mayores. Y es que el mundo del aprendizaje debe ocupar un lugar central desde la perspectiva del "envejecimiento activo", un concepto que cada vez se hace más necesario reformular y, sobre todo, renombrar.


    La educación se ha concebido tradicionalmente como un derecho casi exclusivo de la población infantil, adolescente y juvenil, como proceso preparatorio para la vida adulta y activa. Sin entrar a valorar cómo cumple el sistema educativo en su objetivo de formar a ciudadanos y profesionales, tanto en su etapa obligatoria como post-obligatoria, conviene señalar la escasa atención que, tradicionalmente, se ha prestado a la educación de las personas adultas. Y es que, casi por definición, la educación se ha tenido como un proceso preparatorio, orientado a la formación inicial -más allá de los distintos niveles y etapas educativas- y a la formación profesional, que corresponde a las edades previas a la edad adulta. Una vez alcanzado el nivel educativo dado -fuera la primaria, la enseñanza obligatoria, el bachiller, una cualificación profesional o un título universitario-, todo quedaba en manos de la experiencia profesional y personal, sin que correspondiera a los servicios públicos el entenderse de una formación ulterior a la alcanzada dentro del sistema. A partir de entonces, todo quedaba bien en manos de las empresas, encargadas de la formación y mejora profesional de sus trabajadores, bien en manos de cada cual, que de manera particular podía invertir tiempo, esfuerzo y dinero en su propio desarollo personal.

Comunidad creada por la Fundación Mayores de Hoy
      Es cierto que, desde hace décadas, las administraciones han venido atendiendo a las necesidades educativas de diversos colectivos de adultos, con una oferta orientada fundamentalmente a la inserción laboral y encaminada hacia la formación profesional. Una oferta que podríamos denominar de segunda oportunidad, para aquellos que, en su día, resultaron "fracasos escolares" y que hoy se denominan, con un eufemismo bienintencionado, "abandono escolar temprano". De esto modo se ha ido gestando una oferta de educación para adultos como un sistema paralelo al formal, a modo de pasarela para la certificación y titulación académica o la cualificación profesional. En torno a esta propuesta educativa, se han ido integrando personas mayores que, lejos de buscar una utilidad profesional, tratan de dar respuesta a sus inquietudes formativas. Así han estado integrándose en los centros de adultos personas de edad para las que, en principio, no se había previsto sitio y lugar, ni un itinerario específico sobre el que articular unas "enseñanzas" que dieran respuesta a sus demandas y necesidades. Afortunadamente, los centros de adultos, proyectados en otros municipios más pequeños gracias a la acción de los ayuntamientos, han contado con la ayuda de las universidades populares y las propias instituciones universitarias, gracias a las llamadas "universidades de mayores" o "de la experiencia", que se han ido generalizando por todos los distritos. En algunas universidades, que están notando ya el descenso de población joven demandando sus títulos, es la de los mayores la matrícula que más crece.

Enlace al portal del Ministerio de
Educación y Formación Profesional
      Nos encontramos ahora en un momento de especial importancia en el ámbito de la educación de las personas mayores. Una coyuntura en la que, por una parte, disponemos de una oferta educativa que, aunque existente, no está satisfaciendo adecuadamente las necesidades de aprendizaje que presenta este sector de la población. Y, por otra, con la obligación de promover una demanda que, siendo creciente, resulta todavía escasa porcentualmente con respecto al conjunto de mayores, conscientes todos de que el aprendizaje constituye uno de los principales vectores para la promoción de su autonomía  y la mejora de su bienestar. Una coyuntura que debe obligar a las administraciones a enfrentarse a un nuevo reto, el de la educación de las personas mayores, integrando a este colectivo como nuevo usuario de un servicio que, hasta ahora, no ha recibido la atención debida. Esto implica no solo reformular las acciones educativas actualmente existentes, sino plantear una nueva estructura formativa y diseñar itinerarios específicos para este sector de la población, convirtiendo de hecho un derecho que se pronuncia en voz baja, el del aprendizaje permanente y a lo largo de toda la vida. Un nuevo horizonte que debe dibujarse sobre propuestas innovadoras, que atiendan a un colectivo cada vez más numeroso y heterogéneo. Un amplio grupo poblacional, más diverso aún que el que han venido presentando los usuarios de otras etapas educativas, que viene a demandar servicios de mayor calidad, que logren atender a sus necesidades e intereses específicos. Precisamos, pues, de un nuevo acuerdo nacional, de un auténtico pacto de estado, que incluya a los mayores como usuarios de servicios formativos, que permitan su integración como ciudadanos de pleno derecho también en el sistema educativo.

      La educación de las personas mayores constituye un ámbito más del "reto demográfico" con el que la sociedad en su conjunto debe enfrentarse. Resulta imprescindible ponerse a trabajar en una línea de acción que, hasta el presente, se ha ido afrontando de una manera parcial y más o menos improvisada. Debe constituirse en un centro de atención principal, incluyendo a la de los mayores en una etapa más del sistema educativo. Esto supone el trabajar decididamente en un terreno todavía escasamente desbrozado, el de las competencias clave o básicas de los mayores en la sociedad actual y el de las metodologías adecuadas para su ejercicio y desarrollo. Pero también el llevar a cabo políticas concretas orientadas a dar respuesta a esta nueva dimensión de la educación.Y aquí es donde entran propuestas alternativas como los "centros intergeneracionales", un modo de integrar a usuarios diferentes en un mismo centro educativo, que además de mejorar el aprovechamiento de los recursos existente, genera un espacio de interacción que beneficia a todas las edades. Pero de esta cuestión ya escribiremos en otra ocasión. Por de pronto, las administraciones debieran incluir entre sus prioridades el abordar la atención no solo a la etapa de los 0-3 años, sino también a esta otra que empieza a los 65 y termina a los 100 -por poner dos cifras-.

Ese soy yo.

Un nuevo plan para el curso 2018-2019


      Llevamos mes y medio de curso y el plan intergeneracional de nuestro Centro, el IES Jaranda, ya se ha puesto en marcha. El de este año toma prestado el título -"Ese soy yo-", como siempre hacemos, de otro plan, el de animación a la lectura, que constituye la base temática de la agenda escolar. Está centrado en el mundo de la mitología, no solo la greco-latina, sino desde una perspectiva más o menos universal. Tiene como icono y portada un precioso cuadro de John William Waterhouse (Echo and Narcissus), haciendo precisamente de Narciso el símbolo de los objetivos y expectativas que nos proponemos para este nuevo curso escolar. Una visión alternativa y positiva del mito de Narciso que poco tiene que ver con el ensimismamiento, todo lo contrario. El lema que adoptamos sitúa al otro en el centro de nuestra atención. Es todo un canto a la alteridad, a reforzar la importancia de los demás en la vida de uno, de saber mirar y lograr verse en los otros. Y en ese cruce de miradas, el mito cobra un nuevo valor, porque es lo que vemos en el otro lo que nos engrandece. Un valiente acto de reconocimiento, que entiende que gran parte de lo que somos está en los demás. 

      Estos son los retos para esta nueva andadura: el conocimiento de uno mismo, la empatía y el valor de la alteridad, pero también la ciudadanía, esa manera de vivir con los demás orientada hacia el compromiso, la ayuda y el cuidado. Un nuevo modo de entender el ser y el estar en comunidad, que ha dado nacimiento a un acertado y elocuente neologismo: "cuidadanía"*. Invoquemos pues a esos héroes que, desde fuera y dentro de uno mismo, refuerzan nuestra conciencia y construyen esta nueva identidad. Hagamos de la realidad un mito y del mito, una realidad.

     Incluyo dos fragmentos de la introducción de la Agenda Escolar de este curso escritos por Chelo Hidalgo -Jefa de Actividades Complementarias y Extraescolares- y Manuel Negrete -Director del IES "Jaranda"-.

* Este "palabro" nos lo acercó Charo Batlle en las jornadas de formación de formadores en Aprendizaje-Servicio que tuvimos la suerte de disfrutar en las Rozas el pasado mes de septiembre, y que ha sido entrada en su blog (https://roserbatlle.net/2018/10/02/cuidadania-constancia-y-optimismo/). El término ha sido acuñado por Fernando de la Riva (https://eltercerpuente.com/elogio-la-ciudadania/).

Edward Burne-Jones, El espejo de Venus.
      Vivimos las emociones del mito y el mito nos las hace revivir a nosotros. Los mitos no son cosa del pasado ni son algo viejo. Son también parte de nuestro presente y siguen vivos en nosotros.  Y eso es lo que los convierte en algo mágico y legendario. Nos miramos en todos ellos a través de un mundo real y otro de fantasía. Nos reflejamos en sus aguas para buscarnos y reconocernos. Nos convertimos en narcisos de nuestro propio destino.
      La madre de Narciso, la ninfa azul Liríope, "la que tiene forma de lirio”, consultó al sabio Tiresias si su hijo tendría larga vida. La respuesta fue: "Narciso vivirá hasta ser muy viejo con tal que nunca se conozca a sí mismo". Un enigma tan desconcertante como el famoso oráculo de Delfos de "conócete a ti mismo", que expresa tanto la dificultad de la toma de conciencia de uno mismo como el anhelo de buscar constantemente algo estable en nuestras vidas. La interminable búsqueda de nuestra huella, de la identidad que nos define y nos hace ser lo que somos. Ese “yo” tan escurridizo que cambia permanentemente y nos engaña. La propia imagen de Narciso, reflejada en la quietud limpia y cristalina del espejo de agua y el deseo de fundirse con ella, es identificarse plenamente con el otro a través del agua y de los sueños. Y adentrarse en las aguas oscuras conlleva un riesgo que hay que superar y, aunque “haya habido incluso mucha gente que se ha ahogado en un espejo" -nos dice irónicamente R.Gómez de la Serna- es necesario experimentar la fascinante aventura de conocerse y reconocerse en los demás. 
      Narciso alcanza el conocimiento de sí mismo atravesando la tenue capa del agua: "Ese soy yo. Ya me he dado cuenta y ya no me engaña mi imagen". Un grito de reconocimiento, que ilumina lo inestable de nuestra identidad para alcanzar nuestro mayor deseo, la inmortalidad, la de ser como dioses. 
Chelo Hidaldo Sánchez 


John William Waterhouse, Circe Invidiosa.
      Ese soy yo. O tal vez podamos decir que aquel o tú sois yo; que yo soy muchas personas, no siempre la misma. O quizás, que para poder ser yo necesite de vuestra existencia y de hecho me mire en vosotros; que todos nos miremos en todos. ¿No es esto aprender? Mirar al otro, a su obra, sus conocimientos, a su historia, a sus vivencias, inquietudes, virtudes. ¿No será que cuando te miras a ti mismo ves también a otros, a cualidades que reconoces en otros? 
“Ese soy yo” es el título de nuestro plan de animación a la lectura en esta edición. Está dedicado a la mitología y es una invitación al desarrollo personal de todos. Los mitos constituyen enseñanzas acerca de la naturaleza del ser humano; metáforas que representan nuestras pasiones, miedos, incertidumbres, sentimientos, creencias. La mitología, de toda cultura, nos ofrece de forma alegórica, atractiva, imaginativa y fantástica el relato de la vida y el juicio que hacemos de ella. Con una lectura profunda del mito se alcanza el verdadero sentido de su existencia: el aprendizaje ético, que en las fábulas equivaldrá a la moraleja, y nos ofrecen la posibilidad de reflexionar mirándonos en él. 
No somos seres fantásticos, no todos, y no por ello podemos evitar ser referencia, ejemplo y espejo en los que mirarnos unos a otros. Este curso nos vamos a mirar, a estudiar, a iniciar con el otro, contigo, conmigo. El IES “Jaranda” es un espacio de convivencia; con vivencias compartidas, donde no importa la edad y las enseñanzas esenciales y duraderas surgen de lo que nos une, de lo que es común a todos nosotros y le es propio a nuestra naturaleza cooperativa. Profundizaremos en el aprendizaje que sitúa a la persona en el centro de la experiencia educativa, donde lo “aprendido y enseñado” representa un valor comprensible e incluso aplicable en la mejora del entorno y el contexto natural, social y cultural. No importa el nombre, importa el cómo. Será ABP (Aprendizaje basado en Proyectos), ApS (Aprendizaje – Servicio) o como sea; trabajamos por desmitificar la nomenclatura y hacer realidad la máxima de ofrecer a todos lo que mejor se adapte a sus cualidades, necesidades e intereses, sabiendo que la formación con mayúsculas no puede surgir de la normalización o la indiferencia hacia la individualidad o la diversidad: lo común y compartido está igualmente en todos nosotros.
Seguiremos con nuestro Programa Intergeneracional, intensificando y diversificando las actividades intergeneracionales en nuestro centro y en el entorno: continuaremos reconociéndonos en y con nuestras mayores. Seguiremos siendo un mito “invertido”, del presente hacia el pasado, para ellas que vivieron nuestras vidas mucho antes que nosotros. Y les enseñaremos a reescribir su historia, como nos enseñan ellas a leer la nuestra. 
Manuel Negrete

jueves, 19 de julio de 2018

Vídeo-reportaje de los Programas Intergeneracionales en Extremadura.

Libre Producciones elabora un montaje sobre el desarrollo de los Programas Intergeneracionales, patrocinado por la Junta de Extremadura.


Montaje completo.

Versión reducida del montaje.

domingo, 8 de julio de 2018

La Consejería de Sanidad y Políticas Sociales y el SEPAD renuevan su compromiso con los Programas Intergeneracionales.

José María Vergeles y Consolación Serrano visitan la experiencia de convivencia intergeneracional "Granadilla 2018".


Desde la firma del Programa de Actuación que las consejerías de Sanidad y Políticas Sociales, a través del SEPAD, y de Educación y Empleo firmaron en noviembre de 2016, Extremadura se ha convertido en la comunidad pionera al frente de los programas intergeneracionales. No hay ni una sola región en toda España -y apenas hay experiencias similares en Europa- que haya asumido un compromiso institucional con respecto a la solidaridad intergeneracional. El hecho de que la Junta de Extremadura haya decidido incluir este principio como un eje de acción de su política social y educativa constituye una apuesta decidida por hacer realidad los proyectos que buscan generar espacios de encuentro e interacción entre personas de distintas edades. Hoy por hoy, solo nuestra región ha dado este paso, convirtiéndose en referencia y modelo para otras comunidades autónomas.

La Comisión de Programas Intergeneracionales, organismo formado por personal técnico de ambas consejerías, ha sido la encargada de dar cuerpo a esta iniciativa institucional. En sus pocos meses de vida, ha desarrollado una intensa actividad orientada esencialmente a informar, promocionar y difundir la conveniencia y necesidad de llevar a cabo este tipo de proyectos inter-etarios, además de establecer protocolos de actuación para aquellos centros educativos y de mayores interesados en desarrollarlos. Se ha encargado de registrar experiencias ya existentes, así como de asesorar y dar formación a profesionales de estos dos ámbitos, creando escenarios de encuentro en los que puedan conocerse y establecer contactos que puedan ser el inicio de nuevos programas intergeneracionales. 

La experiencia intergeneracional "Granadilla 2018", desarrollada los días 4, 5 y 6 de junio, ha servido para poner en valor este tipo de programas y reforzar la necesidad de contar con el apoyo institucional para promocionarlos. El Consejero de Sanidad y Políticas Sociales, José María Vergeles, y la Directora Gerente del SEPAD, Consolación Serrano, quisieron reforzar con su presencia el compromiso adquirido por la Junta de Extremadura con los programas intergeneracionales, mostrando una vez más su complicidad con el trabajo de la Comisión, promotora y organizadora de esta iniciativa. La reunión técnica que mantuvieron con sus miembros sirvió para impulsar nuevas líneas de acción que den mayor solidez a estos programas, así como para situar la perspectiva intergeneracional en un lugar transversal y clave para afrontar y dar solución a los distintos escenarios abiertos por el reto demográfico

Consolación Serrano y José María Vergeles en el centro. De derecha a izquierda los miembros de la Comisión mixta de seguimiento de los Programas Intergeneracionales: Germán Ortuño, Arturo Santano, Manuel Cid e Ignacio Chato.