Las sociedades europeas, caracterizadas por unos índices de envejecimiento cada vez más altos, están prestando especial atención a las nuevas realidades que se derivan del aumento del número de las personas mayores que las forman. El estado del bienestar y la calidad de vida de nuestros países van a estar condicionados por el grado de compromiso y cumplimiento que seamos capaces de asumir en torno al principio de la solidaridad inter-generacional. Por otra parte, el incremento de nuestra esperanza de vida, la mejora del estado de salud de las personas mayores y los cambios culturales y de mentalidad, han extendido y generalizado el concepto de envejecimiento activo.

Todo programa de envejecimiento activo debe incluir, por definición, espacios efectivos de convivencia inter-generacional, que concreten y desarrollen la inclusión, la participación y la aportación de las personas mayores en contextos abiertos y heterogéneos. Nos encontramos ante el reto de ir promoviendo estos escenarios en el que los mayores y otros grupos de edad, especialmente los jóvenes y los adolescentes, compartan su espacio y su tiempo. Una nueva perspectiva que transforme en cotidiano y normal el encuentro de individuos y grupos de distintas edades, con el horizonte puesto en la creación de verdaderos “centros inter-generacionales”.

"Tablas para la vida" es un proyecto orientado a crear espacios de encuentro entre los adolescentes y jóvenes de un centro de secundaria y los mayores. En concreto entre el I.E.S. "Jaranda" y el Centro residencial de mayores ServiMayor, ambos ubicados en la comarca de la Vera, en el nordeste de Cáceres (Extremadura/España). Juntos creamos distintos escenarios para la convivencia intergeneracional, desarrollando diversas actividades conjuntas, en las que participan los alumnos del Centro y los residentes, tanto los válidos como los asistidos, estos más numerosos.

jueves, 22 de junio de 2017

Nuestra primera promoción de "mayores" en el Instituto.

Celebramos la clausura del primer curso de nuestro Aula Intergeneracional.


       El pasado 20 de junio fue uno de los días más emotivos y bonitos de todo el curso escolar, celebrábamos la finalización de nuestra primera promoción de alumnos "mayores" de nuestro instituto. A lo largo de todo el año, nuestras alumnas senior -las que asisten son todas mujeres- han acudido al centro diligentemente durante dos días a la semana, en el horario lectivo, juntoa los demás alumnos de los distintos niveles educativos que aquí se imparten (ESO, Bachillerato, Formación Profesional y F.P. Básica). Han compartido pasillos y aulas con ellos, en una experiencia novedosa y pionera, el Aula Intergeneracional. Unnuevo programa que tanteamos el curso pasado con dos talleres -Informática y Cocina- que desarrollamos con ellas y nuestros alumnos de Bachillerato y F.P. de Cocina y Gastronomía, a modo de experiencia piloto. Fue el primer paso para iniciar con nuestras chicas una propuesta más ambiciosa, el disponer de un aula que sirviera de escenario permanente para llevar a cabo actividades intergeneracionales.

       Esta iniciativa contó, desde el principio, con el apoyo del Ayuntamiento de Jarandilla, que ha conseguido mantener la actividad del aula de alfabetización y a su profesora, Leticia, y permitir que se traslade una parte de su actividad al instituto, además de habilitar el transporte para que puedan acudir sin problemas, sobre todo las que tienen alguna dificultad de movilidad y desplazamiento. Tanto Fermín, el alcalde, como María, la concejala de educación y cultura, estuvieron presentes en este entrañable acto.

       Aunque no resulta fácil al profesorado el introducir nuevas líneas y estrategias de acción en su actividad docente y sustraerse de sus inercias y rutinas, hemos podido contar con profesores entusiastas que han querido participar en este programa. Gracias a ellos, nuestros alumnos jóvenes y adolescentes han podido contar con un espacio de relaciones que genera un plus de motivación, además de distintas herramientas y facetas quea afectan a las distintas competencias clave. El estar aprendiendo junto a personas mayores supone para ellos un estímulo de enormes potencialidades, poniendo en acción distintos procesos esenciales para su aprendizaje y desarrollo personal, especialmente importantes los relacionados con el ámbito emocional.

       Para nuestras alumnas "mayores" ha supuesto una experiencia de altísimo valor e importancia en todos los procesos y estrategias relacionadas con el envejecimiento activo. Supone un modo de aprender tremendamente estimulante, que les abre a las realidades y situaciones propias de los chicos de hoy, con los que, de forma habitual, no tienen contacto. Implica, además, el desarrollar nuevas acciones con una metodología diferente a la que estaban acostumbradas, que les resulta más interesante, funcional y divertida. Después de vencer los miedos iniciales, entendibles cuando se imaginaban cómo podría ser su situación y la convivencia en un centro con más de cuatrocientos chicos y chicas, han comprobado con enorme satisfacción la riqueza que les aporta el encontrarse rodeadas -en sentido literal- de jóvenes. Están convencidas ahora de que es el instituto el mejor lugar en el que pueden aprender, disponiendo de los mejores recursos con los que se puede contar, que no son otros que los propios alumnos. Y están dándose cuenta también que ellas mismas constituyen también verdaderos recursos y que su experiencia, su actividad, su modo y forma de ser, su realidad presente y su vida pasada son de un gran valor para el aprendizaje de los alumnos jóvenes.

      Este ha sido el primer paso de nuestro Aula Intergeneracional. Para el próximo curso pretendemos incrementar el número de días, de horas y de alumnas senior, para ampliar las actividades intergeneracionales que se puedan desarrollar y permitir que puedan beneficiarse más alumnos de este programa y de las experiencias que conlleva. Este programa, como los demás, tiene como objetivo el ir venciendo esa tendencia que cierra los espacios públicos a la comunidad, que provoca una segregación por edad difícil de vencer y que genera una separación etaria que provoca distancias, prejuicios y estereotipos negativos entre ambas generaciones. En nuestro horizonte está el transformar nuestro instituto en un verdadero centro intergeneracional, en el que jóvenes y mayores compartan de manera habitual este mismo espacio educativo. Ese horizonte ya está más cerca.

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